Las oficinas de InMadrid son un lugar único y especial en el corazón de Madrid en el que una arquitectura de vanguardia se combina con cerca de 4.200 m² de espacios exteriores para crear un espacio singular en el que trabajar. Las zonas exteriores están compuestas por una planta baja con más de 1.500 m², unos balcones de cerca de 90 m² y dos terrazas de alrededor de 1200 m² cada una. La distribución de espacios se ha realizado siguiendo altos estándares de LEED y WELL.
El espacio principal de la planta baja se divide en dos jardines. Por un lado, un jardín de entrada con un juego de gradas y jardineras forradas de tarima a diferentes alturas que dan volumen y movimiento al jardín, ofreciendo multitud de opciones para sentarse e incluso conformarse como una especie de atrio exterior, creando un lugar en el que relajarse antes, durante o después de trabajar. Y por otro, un jardín interior vinculado a la cafetería y servicios, pensado como un espacio en el que pasear y entrar en contacto directo con la naturaleza e incluso, como un lugar de reunión, con dos pequeños espacios apergolados en los que la vegetación actúa de pantalla para dar privacidad. Se compone de una gran superficie de plantación por la que discurren unos paseos estrechos de árido para recorrer el jardín, además de una pequeña plaza con banco corrido como eje central. Al fondo, contra el gran muro de los vecinos, se crea una jardinera curva en la que una pantalla de bambús ( Phyllostachysa aurea) de gran altura armonizan con el entorno, aportando sonido y movimiento al conjunto del jardín. Este es un elemento que también se repite en el jardín de entrada para dar privacidad y cohesión al proyecto.
En los balcones que miran hacia el patio de entrada, se disponen unos largos cables metálicos que suben hasta las pérgolas de las terrazas superiores. En ellos, grandes ejemplares de Trachelospermum jasminoides crearán con el tiempo una pantalla verde de gran belleza que dará privacidad y frescor en verano.
En cuanto al diseño de las terrazas, que se encuentran en dos pisos diferentes, la idea era dotar al espacio del volumen necesario en el que disponer una gran variedad de arbolado y vegetación. Para ello, mediante un juego de jardineras metálicas tanto ortogonales como curvilíneas, se imprime de movimiento e identidad a ambas terrazas. Son espacios en los que las zonas estanciales sobre tarima tecnológica, las jardineras metálicas y los paseos engravillados se entremezclan para poder sentir de cerca la vegetación, manteniendo la misma idea de los jardines de la planta baja, y sentirse como en un oasis dentro de la ciudad. Además, dos grandes pérgolas metálicas actúan de espacios ideales para reunirse a la sombra de los futuros jazmines. El conjunto se completa con jardineras y canteros dedicados a plantas de huerta y árboles frutales a modo de vergel urbano. Por último, se remata con grupos de macetas de gran volumen que ayudan a continuar esos espacios acogedores.
La paleta de vegetación se centró en especies que fueran de bajo mantenimiento y fácil cuidado, así encontramos un gran número de especies de origen mediterráneo o adaptadas como Cistus x florentinus, Phormium tenax, Erigeron karvinskianus, Phlomis fruticosa o Salvia x greggii. La masa arbórea, a partes de los frutales de las terrazas como Olea europaea, Punica granatum o Sorbus aucuparia, y las pantallas de bambú de la planta baja, se disponen ejemplares de Cupressus sempervirens que dotan de estructura al jardín, y otro caducos que darán ligereza y una coloración otoñal de gran belleza como son Acer x freemanii, o Lagerstroemia indica .
La iluminación localizada en árboles y maceteros se disponen para crear un ambiente agradable y enfatizar los ejemplares. Las balizas de diseño minimalista acompañan en los recorridos por los paseos de los distintos espacios, así como luces en todas las pérgolas del edificio, haciendo que sean espacios que se disfruten a lo largo de todo el año.