Este exclusivo proyecto paisajístico de 1000 m² en las Bahamas se basa en una integración funcional y estética entre la vivienda de diseño y el entorno costero. La arquitectura y el paisaje se fusionan logrando una continuidad visual en todo el espacio.
El hormigón pulido presente en los paseos perimetrales de la vivienda y los pasos de entrada, prosiguen en la piscina para generar una superficie continua y minimalista. El empleo de tarima de madera natural complementa las diferentes zonas estanciales, aportando calidez en las áreas de descanso, y como elemento separador en algunas zonas del jardín.
La propuesta se asienta sobre una amplia superficie de pradera natural de formas orgánicas y suaves. Conecta, por un lado, la entrada con el acceso a la playa abriéndose cerca de la zona estancial principal y, por otro, al lado de la piscina, se dispone también una gran superficie que sirve de paso lateral y zona de descanso.
En cuanto a las plantaciones, se buscaba captar el ambiente caribeño, que fuera un jardín de bajo mantenimiento perfectamente adaptado a la exclusividad y exigencias del clima tropical. Por ello, destacan principalmente las palmeras de Cocos nucifera, que se complementan con otras especies de origen tropical como Dypsis lutescens o Strelitzia reginae.
Para el estrato vegetal, se emplearon grandes masas de hojas persistentes y estructurales como Liriope muscari, Dianella sp. u Ophiopogon japonicus que contrastaban con la textura suaves de las gramíneas como Tripsacum floridiana, que añaden volumen y movimiento.
Las balizas de diseño acompañan los paseos perimetrales de hormigón pulido, mientras que la iluminación sobre el pie de las palmeras resalta y dan profundidad al jardín todo el año.